La Generación Z, en primera línea contra el odio hacia las personas en situación de sinhogarismo: más expuesta, más comprometida y dispuesta a actuar
– HOGAR SÍ publica el informe “Radiografía social del sinhogarismo en España: Generación Z” en el marco del Día Internacional contra los Discursos de Odio.
– La mitad ha presenciado actos de odio y uno de cada cuatro intervendría para frenarlos.
Con motivo del Día Internacional contra los Discursos de Odio, la ONG HOGAR SÍ presenta el informe “Radiografía social del sinhogarismo en España: Generación Z” , un análisis que pone de relieve una realidad tan paradójica como urgente: la juventud española no sólo duplica la experiencia del sinhogarismo, sino que también es la generación que más presencia tiene en la participación de los discursos y comisión de delitos de odio… y, a su vez, es la que más dispuesta está a enfrentarlos desde la acción y el activismo.
El informe de HOGAR SÍ basado en una encuesta estatal, realizada por 40db, evidencia que casi dos de cada diez jóvenes (18,9 % frente al 10,1 % de la población general) afirman haber experimentado alguna vez dificultades económicas que les ha obligado a dormir en la calle o en un espacio público, una cifra que dobla ampliamente la media del conjunto de la población. Este dato confirma que el sinhogarismo ya no es una realidad lejana ni excepcional para la juventud, sino una situación que forma parte de su entorno cercano e incluso, en muchos casos, de su propia trayectoria vital.
Este vínculo más directo se refleja también en la manera en que las personas jóvenes se relacionan con quienes viven en la calle. Frente a otras generaciones, la Generación Z mantiene un contacto más humano y menos distante: casi la mitad (46,7 %) ha ayudado directamente a una persona en situación de sinhogarismo y el 42,8 % ha hablado con estas personas que lo sufren en el último mes previo a la encuesta. Lejos de la indiferencia, los datos apuntan a una generación que se implica, conversa y reconoce la dignidad de quienes atraviesan esta dura realidad.
En el marco del Día Internacional contra los Discursos de Odio, el informe pone el foco en otro fenómeno preocupante: la extensión de la aporofobia. Más de la mitad de la juventud, el 50,8 %, afirma haber presenciado actos de odio hacia personas sin un hogar, una cifra que prácticamente duplica la media de la población. Insultos, agresiones, rechazos o humillaciones forman parte de escenas que, para muchas personas jóvenes, son cada vez más habituales tanto en el espacio público como en el entorno digital.
Sin embargo, la reacción de esta generación introduce un elemento esperanzador. No solo ven más el odio, también reaccionan más ante él. El estudio muestra que uno de cada cuatro jóvenes (25,3 %) intentaría intervenir de manera directa ante una agresión, el doble que la media, y el 44,3 % avisaría a la policía. Este comportamiento conecta con una generación que entiende la defensa de los derechos como una responsabilidad colectiva y cotidiana, contando además con más y mejores herramientas, así como conocimientos para su detección y no normalización
No obstante, este escenario también plantea un desafío inaplazable. El hecho de que el 63 % (dato extraído de Informe sobre la evolución de los delitos e incidentes de odio en España 2025 de la Oficina Nacional de Lucha Contra los Delitos de Odio) de las personas agresoras en delitos de odio tenga menos de 25 años señala con claridad la necesidad de actuar desde edades tempranas. La prevención, la educación y el trabajo en valores se sitúan como elementos clave para frenar una espiral de odio que afecta especialmente a los colectivos más vulnerables.
En conjunto, el informe dibuja el perfil de una generación marcada por la precariedad, la dificultad de acceso a la vivienda y una mayor exposición a situaciones de exclusión residencial. Pero, al mismo tiempo, revela una ciudadanía joven más consciente, más sensible y dispuesta a implicarse en la transformación social.
Desde HOGAR SÍ se señala que la Generación Z nos está mostrando algo fundamental: el sinhogarismo no es una realidad ajena, sino cada vez más cercana. Esto es una señal de alarma, pero también una oportunidad. Estamos ante una generación que no mira hacia otro lado, que reconoce la injusticia y que está dispuesta a actuar frente al odio y la exclusión. Si queremos acabar con el sinhogarismo, necesitamos canalizar ese compromiso con políticas valientes, preventivas y con una sociedad joven que no tolere la aporofobia. El compromiso social de la generación Z contra la aporofobia es manifiesto, lo que sugiere paradójicamente un potencial relevante de construcción de una ciudadanía comprometida que choca frontalmente con el perfil agresor predominante y expone la importancia de la prevención temprana de las conductas aporófobas.
Finalmente, HOGAR SÍ recuerda que el odio no es solo una consecuencia del sinhogarismo, sino también una de las principales barreras para erradicarlo. Combatir la aporofobia, tanto en la calle como en las redes, es imprescindible para avanzar hacia soluciones reales y sostenibles.
Porque acabar con el sinhogarismo no pasa únicamente por garantizar una vivienda —aunque esta sea clave para la seguridad y estabilidad—, sino también por construir una sociedad que no tolere el rechazo, la discriminación ni la violencia hacia quienes no la tienen.
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