Que el sinhogarismo no quede fuera de la conversación sobre vivienda
Es imposible comenzar hoy cualquier reflexión sobre la situación de la vivienda sin recordar el fallecimiento, la pasada semana, de Mari Carmen Abascal. Para una organización como HOGAR SÍ, que entre otras cuestiones atiende a aquellas personas que, al final de su vida, carecen de un hogar, es imposible no sentir empatía por ella, sus familiares y a todas las personas que sienten su pérdida.
Identificarse con esta situación es, desafortunadamente, fácil para nuestra organización. Desde 2022, más del 8 % de las personas que han participado en los programas Housing First de HOGAR SÍ han fallecido. Pero lo han hecho en sus casas. Tener una casa, una vivienda, un hogar es una condición de posibilidad para disfrutar de una vida y una muerte dignas.
Europa y, en especial, nuestro país atraviesa una crisis de vivienda de tal magnitud que empieza a afectar a grupos y personas en todas las capas de la sociedad. La indignación ciudadana que recorre nuestras calles y plazas, y la constatación de la amplísima y transversal preocupación por la vivienda, se unen al importante apoyo de más de dos tercios de la población a la implantación de medidas por parte de las AAPP para mitigar el problema (Fuente CIS).
La semana pasada, en un encuentro con la base social de nuestra organización, una mujer nos contaba que, como consecuencia de la acampada en el centro de Madrid, las personas sin hogar que habitualmente dormían en los alrededores se habían visto desplazadas de las zonas en las que solían refugiarse para pasar la noche. No se me ocurre una representación más gráfica del riesgo que supone para el sinhogarismo esta crisis de vivienda.
Que la vivienda esté en el centro de la conversación pública es una enorme oportunidad, pero también esconde el peligro de que las necesidades de las personas para las que trabajamos queden diluidas y desatendidas en un océano de reivindicaciones que también son enormemente legítimas y necesarias, pero que, en ocasiones, desplazan, sin pretenderlo, al sinhogarismo de la agenda pública y mediática.
Desde HOGAR SÍ reclamamos que este momento de reivindicación social por la vivienda, así como las diferentes propuestas de las administraciones públicas y de las fuerzas políticas para solucionar el problema, no dejen de poner el foco en el sinhogarismo.
Creemos firmemente que la solución al problema de la vivienda y del sinhogarismo solo podrá venir de la actuación coordinada de los tres niveles de la Administración (local, autonómica y estatal) y que pasa necesariamente por un pacto social por la vivienda capaz de reunir un amplio consenso político, social y ciudadano. Este pacto debe establecer un conjunto de políticas, regulaciones y presupuestos estables que garanticen el derecho a un hogar en su sentido más amplio y contar con la complicidad de múltiples actores más allá de las AAPP: ONG y entidades sociales, medios de comunicación, empresas y universidades.
Las próximas elecciones del 29 de noviembre, las municipales de 2027 y las elecciones autonómicas en muchas comunidades autónomas van a concentrar una parte muy importante de nuestros esfuerzos. Ya estamos trabajando en la actualización de nuestras propuestas políticas y pronto nos pondremos en contacto con todos los partidos para que las incorporen a sus programas.
También hablaremos con ellos sobre cómo aprovechar algunas de las oportunidades que abren los últimos decretos de vivienda aprobados por el Gobierno, especialmente las referidas a ampliar el parque de vivienda con impacto social. Asimismo, abordaremos algunas cuestiones que nos preocupan, como las consecuencias que puede tener para las personas más vulnerables la regulación del alquiler de habitaciones.
Una habitación alquilada es uno de los recursos que habitualmente utilizan muchas personas sin hogar como alternativa residencial en sus procesos de recuperación y en su camino hacia la plena autonomía, una vez que consiguen salir de los recursos de la red específica de atención al sinhogarismo. Nos preguntamos si la nueva regulación no dificultará el uso de esta alternativa, tan relevante para muchas personas que, aun teniendo trabajo, no pueden afrontar el coste inicial (fianza, honorarios de intermediación, mobiliario, etc.) ni el importe mensual del alquiler de una vivienda.
Tras estas citas electorales, nuestra tarea no habrá hecho más que comenzar, porque trabajaremos con esos nuevos gobiernos para que el sinhogarismo figure entre sus prioridades y para poner todo nuestro conocimiento a su disposición, con el fin de que sus políticas y servicios sean más eficaces.
Esta forma de abordar el problema de la vivienda en general y el sinhogarismo en particular quizá no reciba tanta notoriedad como otras fórmulas, pero es el modo en el que creemos que más contribuimos a cumplir nuestro propósito: que ninguna persona viva en la calle.
Desde HOGAR SÍ estamos comprometidos con el derecho a la vivienda que reconoce nuestra Constitución en su artículo 47 y nos levantamos cada día con la ilusión de que, con la participación de toda la sociedad, vamos a ser capaces, de una vez por todas, de garantizar que todas las personas podamos disfrutar de un hogar en el que desarrollar nuestras vidas con seguridad y dignidad, desde el comienzo hasta el final.
José Manuel Caballol
Director general de HOGAR SÍ