Un banco no es una casa. Un portal no es una casa. Un cajero no es una casa. Y ninguna situación de sinhogarismo puede entenderse como una forma de habitar. Sin embargo, miles de personas se ven obligadas a pasar la noche en espacios que no ofrecen protección, intimidad ni seguridad. Vivir en la calle no es una elección individual, sino la consecuencia de fallos estructurales que expulsan a las personas del acceso a un derecho básico: la vivienda. Mientras se responsabiliza a las personas de su situación, ellas están expuestas cada día a la violencia, la discriminación y la vulneración de sus derechos. Con #NoEsCasa queremos recordar una realidad tan sencilla como urgente: nadie debería verse obligado a llamar hogar a un lugar que nunca estuvo pensado para vivir.
Olga, 61 años
3 años y medio en situación de sinhogarismo
Olga trabajó durante años cuidando y limpiando hogares ajenos. Tras la muerte de su pareja, no tener ingresos y sus problemas de salud la llevaron a perder su vivienda. Hoy, cuando llueve, busca refugio en un portal para protegerse del frío y la lluvia, aunque ella es consciente de que no es un lugar donde vivir. Porque un portal puede resguardar de la tormenta, pero nunca será un hogar. #NoEsCasa.
Agustín, 42 años
8 años en situación de sinhogarismo
Agustín trabajó durante más de quince años y llegó a tener una vida estable junto a su familia. Una lesión, la pérdida del empleo y una separación acabaron empujándolo a una situación que nunca imaginó. Hoy duerme en un banco de un parque, un lugar donde sobrevive, pero que no está pensado para vivir. Porque un banco puede servir para sentarse o descansar un momento, pero nunca será un hogar. #NoEsCasa.
Álex, 22 años
1 año en situación de sinhogarismo
A Álex, la falta de apoyo familiar debido a su identidad de género, la precariedad laboral y la ausencia de una red de protección le empujaron al sinhogarismo. Hoy duerme en un cajero automático porque es el lugar donde se siente más a salvo frente a la violencia y la inseguridad de la calle. Pero un cajero puede ofrecer algo de cobijo; nunca la protección, la intimidad ni la dignidad de un hogar. #NoEsCasa
Olga, 61 años
3 años y medio en situación de sinhogarismo
Olga trabajó durante años cuidando y limpiando hogares ajenos. Tras la muerte de su pareja, la pérdida de ingresos y los problemas de salud la llevaron a perder su vivienda. Hoy, cuando llueve, busca refugio en un portal para protegerse del frío y la lluvia, aunque sabe que no es un lugar donde vivir. Porque un portal puede resguardar de la tormenta, pero nunca será un hogar. #NoEsCasa.
Agustín, 42 años
8 años en situación de sinhogarismo
Agustín trabajó durante más de quince años y llegó a tener una vida estable junto a su familia. Una lesión, la pérdida del empleo y una separación acabaron empujándolo a una situación que nunca imaginó. Hoy duerme en un banco de un parque, un lugar donde ha aprendido a sobrevivir, pero no a vivir. Porque un banco puede servir para sentarse o descansar un momento, pero nunca será un hogar. #NoEsCasa.
Álex, 22 años
1 año en situación de sinhogarismo
Alex enfrentó la falta de apoyo familiar por a su identidad de género, la precariedad laboral y la ausencia de una red de protección que acabaron empujándole al sinhogarismo. Hoy duerme muchas noches en cajeros automáticos porque son los lugares donde se siente algo más a salvo frente a la violencia y la inseguridad de la calle. Pero un cajero puede ofrecer algo de resguardo; nunca la protección, la intimidad y la dignidad de un hogar. #NoEsCasa.
En 2025 acompañamos a 1.417 personas sin hogar, facilitamos 677 ofertas de empleo y el 85 % de los participantes de nuestro programa de vivienda continuaron manteniendo su casa.
Si contribuyes 250 € al año te desgravarás 200 € en la renta. Tu aportación real: solo 50 € (20 %).
Priorizamos el desarrollo de la autonomía de las personas sin hogar, confiando en su capacidad de reconstruir su proyecto de vida una vez recuperada su autoestima y garantizando derechos básicos.
Tu dinero se destina de manera íntegra a nuestras soluciones de empleo, atención temprana, vivienda, salud y a la prevención de los delitos de odio contra las personas sin hogar.
La deducción depende de la cantidad y del tipo de usuario.
El resultado que se muestra es orientativo y puede variar en función de la comunidad autónoma y de aportaciones anteriores a la misma organización.
| Donante | Importe | Deducción |
|---|---|---|
| Persona natural | Hasta 250€ | 80% |
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La deducción aumenta con un 45% para personas físicas y un 50% para personas jurídicas si la donación se mantiene durante dos años consecutivos.
