La primera Estrategia Europea contra la pobreza: un paso necesario que no puede dejar atrás a quienes no tienen un hogar.
– La primera Estrategia Europea contra la Pobreza fija la ambición de erradicar la pobreza en la UE para 2050. Un compromiso necesario que, sin embargo, trata el sinhogarismo como un caso residual cuando es la expresión más extrema del fracaso del sistema.
– Con 37.117personas sin hogar en España, desde HOGAR SÍ reconocemos los avances de la Estrategia y exigimos lo que falta: los modelos basados en vivienda como estándar, medición real del sinhogarismo y financiación efectiva, no solo marcos sobre el papel.
La Comisión Europea ha publicado la que es, formalmente, la primera Estrategia de la Unión Europea contra la Pobreza. Esta estrategia, largamente reclamada por organizaciones sociales de todo el espacio comunitario, llega en un momento de apremiante urgencia: hoy, una de cada cinco personas en la Unión Europea está en riesgo de pobreza o exclusión social. En total, son 93 millones de personas.
Desde HOGAR SI celebramos que Europa pone nombre al problema con claridad y que fije una ambición tan explícita como necesaria: erradicar la pobreza en la Unión Europea para el año 2050. La Estrategia acierta al reconocer que la pobreza no es un espacio socioeconómico puntual, si no un proceso acumulativo de casuísticas que influyen a lo largo de toda una vida: la infancia empobrecida, la juventud desenganchada del mercado laboral y las pensiones insuficientes; todo ello eslabones de una misma cadena, que en el caso del sinhogarismo queda todavía más patente al ser una de las expresiones más brutales de la pobreza .
Es igualmente destacable señalar la cuestión del derecho a la dignidad como un elemento fundamental y no una mera prestación discrecional o una aspiración. De esta manera, que la Estrategia vincule explícitamente la pobreza con la violación de derechos es exactamente el enfoque que impulsamos desde HOGAR SÍ: las personas en situación de sinhogarismo sufren exclusivamente una carencia material, sufren la vulneración sistemática de sus derechos a la salud, a la privacidad, a la seguridad e incluso a la propia vida.
Así mismo, el documento acierta a señalar la discriminación por motivos socioeconómicos, lo que en España ya conocemos como aporofobia. Desde el Observatorio HATEnto hemos trabajado desde hace años por visibilizar los delitos de odio contra personas en situación de sinhogarismo, y esto nos permite confirmar, con datos y con casos concretos, que esa violencia existe y que la impunidad la alimenta. Que Europa empiece a nombrarlo es importante, y, especialmente, que la Agencia de Derechos Fundamentales (FRA) vaya a analizar la discriminación por estatus socioeconómico en los marcos legales nacionales es sin duda un paso en la dirección correcta.
Sin embargo, es notable señalar que, a lo largo de este documento, el sinhogarismo, la forma más extrema y visible de pobreza, aparece casi como un apunte entre las grandes líneas. Una referencia a la Recomendación sobre exclusión residencial que se presenta junto a la Estrategia, acompañada por la mención a pie de página del Plan de Vivienda Asequible de 2025, y poco más. En un documento que se presenta como «comprensivo» y orientado a erradicar la pobreza, esto no es suficiente, especialmente cuando, como el propio documento recoge, alrededor de un millón de personas en la Unión Europea se encuentran en situación de sinhogarismo. Desde HOGAR SÍ sostenemos, con evidencia, que la única respuesta efectiva al sinhogarismo es la vivienda, junto con los apoyos personalizados que la persona pueda necesitar. No la gestión de la emergencia, no el alojamiento temporal, no el itinerario de reinserción previo a acceder a un hogar ni la lucha por ascender en la escalera institucional. La vivienda primero, con los apoyos necesarios. Los modelos basados en vivienda, como es Housing First, son hoy el paradigma con mayor respaldo científico y el que mejores resultados ha demostrado en toda Europa. La Estrategia lo menciona de soslayo en la Recomendación sobre vivienda, pero es esencial que se convierta en el enfoque central y en un estándar de financiación para todos los Estados miembros para conseguir un impacto duradero y verdaderamente transformativo.
Además, aunque la estrategia propone avanzar hacia a medición de la pobreza con nuevos indicadores sobre asequibilidad y privación material, y esta voluntad merece celebración, existe un riego real: que la mejora técnica de los indicadores oculte que las formas más extremas de exclusión siguen invisibles en las estadísticas. Las personas en situación de sinhogarismo son, con demasiada frecuencia, las grandes ausentes de las encuestas que miden la pobreza. No tienen dirección postal, no responden a los cuestionarios del hogar, no aparecen en los registros de empleo. La ambición del documento de tener datos más granulares y territorialmente desagregados es valiosa, pero debe ir acompañada de un compromiso explícito con la medición del sinhogarismo en todos los Estados miembros, con metodologías comparables y recurrentes, como venimos reclamando desde hace años junto a FEANTSA y otras organizaciones europeas.
Esa obligación recae también, y de forma muy concreta, sobre España. La Estrategia llama a los Estados miembros a contar con marcos nacionales contra la pobreza y a nombrar coordinadores al más alto nivel político. España aprobó en 2023 su Estrategia Nacional para la Lucha contra el Sinhogarismo 2023-2030, y desde HOGAR SÍ celebramos ese paso.
Una estrategia existe sobre el papel: lo que la convierte en política real es la financiación y la voluntad de implementarla. La Estrategia Europea da a los Estados un marco y un mandato. La pregunta es si habrá voluntad política para transformarlo en políticas públicas que pongan fin, de verdad, a que alguien tenga que dormir en la calle en Europa.
De la calle se sale recibiendo los apoyos que cada persona necesita. Eso es lo que pedimos a Europa. Eso es lo que construimos cada día.
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